El SOC gestionado como herramienta para la resiliencia cibernética
VIDEO. Ágora de SantExpo 2023: ¿Cómo protegerse de los ciberataques?
El 25 de abril, antes de SantExpo, se celebró un ágora sobre el tema: «Resiliencia cibernética: El principal reto para los centros sanitarios. ¿Cómo lograrla?». Se propusieron numerosas soluciones, pero un elemento se consolidó como tema central de debate: el concepto de un SOC (Centro de Operaciones de Seguridad) gestionado.
Ataques cada vez más directos y rápidos
En 2022, el nivel general de amenaza se mantuvo estable. Los centros sanitarios representan ahora el 10 % de las víctimas de ataques de ransomware, frente al 7 % en 2021 (informe de amenazas cibernéticas de la ANSSI). Con el paso de los años, el riesgo no ha hecho más que aumentar. Los vectores de ataque se multiplican. Atrás quedaron los tiempos en que solo teníamos que lidiar con virus simples que se propagaban a través de memorias USB. El desarrollo del IoT, en particular, ha creado vulnerabilidades en los sistemas y, por lo tanto, ha incrementado los riesgos. «El estándar siempre ha sido proteger las estaciones de trabajo», explica Jérôme Lanniaux, director comercial de BECYCURE, empresa especializada en ciberseguridad. «Pero los dispositivos IoT (como sondas, equipos biomédicos, etc.) no han recibido la misma atención, a pesar de que una intrusión en estos dispositivos puede tener graves consecuencias: • un robot quirúrgico podría desviarse de su trayectoria, • un dispositivo médico podría no administrar la dosis correcta para el tratamiento, • la videovigilancia podría quedar inutilizada».
A esto se suma otra dificultad: la evolución de los métodos de operación. Anteriormente centrados en encontrar datos valiosos, las intrusiones podían durar varios días (o incluso meses) para recopilar y extraer la mayor cantidad de datos posible y cifrar las copias de seguridad. «Ahora nos enfrentamos a ciberdelincuentes cuyo único objetivo es causar daño», continúa Jérôme Lanniaux. «Estos ataques son mucho más rápidos y, a menudo, solo disponemos de unas pocas horas para reaccionar». Ante esta situación, es fundamental contar con las herramientas adecuadas. La normativa apunta en esta dirección. La Directiva NIS II (Seguridad de la Red y de la Información), los requisitos del Ségur du Numérique (una iniciativa del gobierno francés para mejorar la infraestructura digital), un nuevo marco para los proveedores de alojamiento de datos sanitarios, la propuesta de Ley de Resiliencia Cibernética… La normativa se multiplica y el nivel de madurez avanza a pasos agigantados”, explica Marguerite Brac de la Pierrière, abogada especializada en ciberseguridad, TI y datos sanitarios.
La prevención es clave.
En este contexto, ¿qué es exactamente la resiliencia cibernética? La resiliencia cibernética es la capacidad de un sistema de información para resistir ciberataques y fallos accidentales, y luego recuperar un estado operativo y seguro satisfactorio. “En el sector sanitario, esto se traduce en la capacidad de atender a los pacientes en caso de ciberataques”, explica Paul Milon, subdirector responsable de TI convergente en el Grupo Hospitalario de Var y CIO de los Centros Hospitalarios de Toulon e Hyères. “Aumentar nuestra resiliencia cibernética significa aumentar la continuidad de nuestro servicio”. Xavier Stoppini, CISO del Grupo Hospitalario Territorial Alpes-Maritimes (GHT 06), añade: «También implica la capacidad de limitar la pérdida de datos y mantener la operatividad de nuestros servicios». Para lograrlo, la prevención es la base de la protección. Se deben validar varios pasos: liberar presupuestos, evaluar el nivel de madurez de los sistemas, establecer planes de remediación, implementar un plan de garantía de seguridad dentro de las instituciones, aplicable a proveedores de servicios y editores de software, establecer un contrato de mantenimiento y convertirlo en un componente esencial, al igual que el contrato del RGPD… «El plan de remediación y la atención prestada a su implementación son lo que puede impedir que el atacante actúe y hará que mire hacia otro lado», explica Xavier Stoppini. La prevención también implica la configuración de un SOC (Sistema de Operaciones de Seguridad). Los firewalls filtran la mayoría de los intentos de intrusión, pero dejan pasar algunas señales débiles. Se trata de analizar el «ruido de fondo» para detectar continuamente cualquier cosa fuera de lo común. «Con los ataques cada vez más rápidos, es esencial tener una monitorización 24/7», observa Paul Milon. «Pero no contamos con el personal necesario para ello». De ahí la necesidad de un SOC gestionado (un SOC externalizado proporcionado por un socio especializado en ciberseguridad), que, según Xavier Stoppini, ofrece «un conocimiento más profundo». Y ahí es donde entra BECYCURE. «Nuestro papel consiste, inicialmente, en ofrecer a las instituciones herramientas adaptadas a la detección de amenazas: EDR, SIEM, NDR (sondeo de red), escáner de vulnerabilidades», explica Jérôme Lanniaux. «Las herramientas del SOC implementadas tienen como objetivo monitorizar y analizar el sistema de información, los dispositivos conectados y los equipos biomédicos para alertarlos en caso de comportamiento anómalo. Posteriormente, de forma rutinaria, las instituciones disponen de expertos para procesar, analizar e investigar las alertas de ciberseguridad». «En este nivel», añade Xavier Stoppini, «el reto consiste en contextualizar las alertas dentro del ámbito objetivo. Estos expertos, gracias a sus habilidades e intuición, son capaces de determinar si la anomalía es real o no, basándose en los hábitos y prácticas establecidos en cada organización». “Este servicio gestionado respeta las herramientas existentes del cliente. No vendemos servicios en una caja negra”, subraya el representante comercial. “Nuestro cliente conserva la propiedad de sus productos y datos, y nosotros complementamos sus necesidades”. “Antes de implementar un SOC, es fundamental realizar un trabajo preliminar para identificar la superficie de ataque y reforzar los sistemas existentes. El SOC y SOAR (Orquestación, Automatización y Respuesta de Seguridad) representan los mecanismos permanentes de prevención y remediación que operan de forma continua. Este es el compromiso que asumimos en los equipos liderados por Fabien Swiergiel, nuestro Director de Hiperescala de SCC”, destaca Agnès Sautel, Directora de la División de Salud de SCC Francia.
Protección en múltiples áreas
Esta protección, basada en las capacidades humanas, también se ve impulsada, por supuesto, por el aprendizaje automático, al igual que los ciberdelincuentes. “Los atacantes buscarán constantemente ser más creativos en sus ataques”, lamenta el especialista de Becycure. “Por lo tanto, es nuestra responsabilidad comprender qué caminos podrían tomar para que nosotros, a su vez, podamos ser creativos y frustrar sus planes”. No se debe descuidar la formación. Desde la dirección hasta los puestos operativos, todo el personal debe recibir capacitación. «En el aspecto tecnológico, no me preocupa», afirma Frédéric Avalet, director de compras de GRADeS PACA, «existe mucha experiencia para proteger adecuadamente los sistemas. En cambio, es la formación de los operadores finales la que puede generar vulnerabilidades. Por eso, la formación continua es fundamental para estar al día de las nuevas amenazas». En resumen, según Xavier Stoppini, estas son las principales recomendaciones en materia de ciberresiliencia: «El primer paso es crear un equipo de seguridad de la información claramente definido, integrado con los equipos de sistemas y de respaldo. Posteriormente, las vulnerabilidades deben gestionarse mediante auditorías de seguridad continuas de todos los servidores, estaciones de trabajo y cualquier dispositivo conectado a la red». Establecer un entorno de respaldo dedicado y reforzar el Active Directory también son esenciales. Por último, los equipos deben planificar un sitio de respaldo disponible en caso de un ataque que exceda el alcance del Plan de Recuperación ante Desastres (DRP) y concienciar al personal sobre la importancia de la ciberseguridad. Esta es la clave para mejorar la ciberresiliencia en el sector sanitario y facilitar la transición a procesos sin papel, garantizando al mismo tiempo una seguridad óptima.
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